Historia de la cucaña de los bomberos

¿Cuál es el origen de la cucaña en los parques de bomberos?

La idea surgió en Chicago en 1878 por casualidad cuando un bombero, George Reid, se deslizó por un poste (que se usaba para empacar heno para los caballos) desde el almacén de heno en la 3° planta hasta la cochera al sonar la alarma, llegando al suelo de la cochera muy rápido y en presencia de su capitán, David B. Kenyon. Al regresar de dicha intervención, el capitán, empezó a pensar en formas en las que bajar más rápido desde las estancias superiores. Entonces surgió la idea de estas cucañas, que además de sencillas de instalar, eran menos costosas que las escaleras de caracol que se estilaban en esa época. Se instalaban de caracol, o toboganes caracol, para evitar, que los caballos que usaban los bomberos pudieran deambular por las escaleras.

Finalmente, se hizo un agujero en el techo del parque de la compañía 21 de Chicago (una estación de bomberos totalmente afroamericana) y se instaló dicha barra. Éste no sería metálica como los actuales, sino que se fabricó de una viga de pino de Georgia, de 3 pulgadas (unos 7'6 cm) de diámetro con barniz y parafina para favorecer el deslizamiento.

La compañía 21 empezó a bajar sus tiempos de respuesta con respecto a los parques de su entorno, sobre todo en intervenciones nocturnas, lo que tras analizarse, se instalaron barras de descenso en todos los parques chicagüenses. 

En 1880, se instaló en Boston, el primer tubo de bronce, siendo el que sustituiría a los postes de madera de Chicago. Y así poco a poco fue extendiéndose por todo el mundo, siendo posteriormente de acero inoxidable.

Pero las cucañas, también provocaron accidentes en los parques de EE.UU. que tenían hasta tres alturas. Ya en 1885, hubo casos registrados de bomberos que cayeron por los agujeros de los postes de fuego o perdieron accidentalmente el agarre en medio del deslizamiento, y murieron. Examinando los archivos históricos de seis ciudades importantes (Nueva York, Boston, St. Paul, Los Ángeles, Chicago y Filadelfia), pudimos encontrar 18 muertes relacionadas con postes de fuego solo entre 1890 y 1930. 

A pesar de estos incidentes, las precauciones de seguridad (barandillas alrededor del agujero y tapetes en la parte inferior) no se implementaron ampliamente hasta mediados de la década de 1950. Incluso entonces, las muertes continuaron. Una de esas incidencias en 1959 describe a un bombero de St. Paul que se tropezó con el cordón de su zapato y se precipitó sobre la barandilla con la cabeza a 30 pies por el "agujero del poste", siendo la cuarta muerte relacionada con una cucaña de la ciudad. En otra tragedia, en 1961, en Boston , un teniente resbaló mientras descendía y se rompió el cuello.

En la actualidad están en desuso porque implican problemas de seguridad ya que la gente se hacía esguinces e incluso fracturas ya que son unos pares de metros de posible caída, y se instalaron medidas de seguridad como colchonetas en la base y puertas de acceso. Pero además, es que estas cucañas, contradicen la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que dice que hay que usar línea de vida si hay una posible caída de más de dos metros, ya que se considera trabajo en altura.

En 2003, el bombero de Seattle, Mark Jones, demandó a la ciudad después de caer por el agujero del poste el 23 de diciembre, mientras iba al baño en mitad de la noche. La caída de 15 pies le provocó lesiones cerebrales traumáticas, fractura de pelvis, vértebras y en casi todas sus costillas, además de perforación en el pulmón y rotura de le vejiga. Jones, citando negligencia por ausencia de barandillas de seguridad, recibió $ 12,75 millones en daños, lo que llevó a Seattle a prohibir el uso de postes por completo.

En marzo de 2014, un bombero de Nueva York demandó a la ciudad porque se fracturó una vértebra de la parte inferior de la columna por un poste excesivamente resbaladizo.

Tristemente, al igual que los bigotes, es otra tradición que se está perdiendo en bomberos, por todo ello, se está tendiendo a ser sustituidas por toboganes, una idea que no es moderna, ya que en el siglo XIX se usaban toboganes con forma de escalera de caracol. 

Referencias